soy ______ .

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qué difícil rellenar el hueco ( _______________________ ) cuando nos preguntamos eso de ¿quién soy?

bueno, lo voy a intentar:

soy amalia y siempre digo que todo es literatura. supongo que tiene que ver con mi forma de mirar el mundo. me gustan las flores, sobre todo las amapolas, amo cocinar, y puedes verme fácilmente parada en mitad de la calle, embobada con la luz que se filtra entre las hojas de los árboles.

¿qué te gusta a ti? te pregunto esto porque creo que lo que nos gusta nos mueve, nos hace algo en el cuerpo. creo que somos lo que nos gusta.

o al menos tengo fe en que podemos llegar a serlo. por ejemplo: me suelen decir que transmito calma, y por más que yo ame esa sensación, te confieso que por dentro tiendo a albergar un persistente y molesto zumbido de abejas. nervios, preocupaciones, estrés. y aún así, calma es de las primeras palabras que asocian a mí, lo tengo comprobado. de todas las explicaciones posibles para este fenómeno yo me quedo con esta: mis ganas de serenidad son tan fuertes que, sin pretenderlo y sin que me sienta realmente así, acabo transmitiéndola.

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como verás, le doy explicaciones literarias a la vida. es uno de mis instintos naturales. busco conexiones. para saber quién soy, también suelo mirarme en el espejo que me hacen las mujeres de mi familia.

mira,

resulta que mi abuela, con la que mantuve siempre una relación de amor-odio, tiene una foto en mitad de un campo de amapolas. sale con los ojos cerrados, igual que me pasa a mí en casi todas las fotos.

cuando la miro, pienso que tal vez las dos cerramos más tiempo los ojos porque necesitamos escucharnos. me reconcilio con mi defecto. además, por cuestiones de la vida, yo llevo su apellido: flores. quizás estemos más cerca de lo que nunca quise admitir. o quizás por eso mismo la relación era de amor-odio, como la que tengo conmigo misma. las mujeres de mi familia es otra de mis formas de mirar. 

¿cómo miras tú? ¿cuáles son tus grandes temas?

yo llevo mucho tiempo perdida.

de hecho, de adolescente inicié una colección de llaves que no sé qué abren.

imagínate.

todavía hoy sigo buscando saber quién soy, para qué estoy aquí. sí, escribir esto no está siendo fácil, te lo aseguro. y eso que yo venía a contarte que  la literatura y la escritura son lugares cómodos para mí. 

pues no.

no son cómodos.

son lugares habitables.

lugares-refugio. lugares-hogar.

no siempre cómodos. pero sí, sitios donde puedo encontrarme, ser yo, que es algo que por miedo a no gustar llevo toda la vida no haciendo. 

la literatura me incendia.

recuerdo estar estudiando biología en el instituto, delante del libro de texto, aburrida, aletargada. de pronto leo esta frase: los cilios baten por ondas, igual que las espigas de trigo con el viento.

¡pum!

explosión de amalia.

esa oración me levantó de la silla, me la aprendí de memoria y todavía hoy la recuerdo. encontré literatura en la ciencia. veo literatura por todas partes.

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mi historia es esta:

encuentro primero la literatura ajena, me enamoro, me emociono, me siento viva. mi madre me leía el primer libro de harry potter por las noches, antes de dormir. llegó un momento en que ni ella ni yo podíamos esperar a la cita, y seguíamos la lectura durante el día. leo mucho desde entonces.

después, por accidente, escribo. a alguien le gusta, así que continúo haciéndolo. primero escribo por buscar esa validación externa, sí. pero poco a poco, me voy dando cuenta de algo: me entiendo mejor si escribo. mi vida es más plena si escribo. fui profesora de secundaria hace unos años. las mejores clases las di cuando, antes de entrar a las ocho de la mañana por la puerta, escribía tres páginas en mi diario. 

lección de escritura: si me escucho, escucho mejor

empecé a ir a talleres de escritura. sigo haciéndolo. me gusta saber cómo se viven las dos caras de una misma experiencia, y creo que eso hace que mis talleres sean también lugares-casa. eso y que soy introvertida, altamente sensible y todas esas cosas, así que le doy prioridad a crear un espacio íntimo, seguro. la escritura puede ser muy desgarradora, muy cruda, más vale que cuando salga estemos todas bien.

aprendo muchísimo en los talleres: creo que cambiar las leyes de la escritura por un rato de lo escrito a lo oral, de la soledad a la compañíanos nutre.

últimamente ando detrás de una nueva intuición:

escribir y vivir se parecen.

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escribir y vivir se parecen

— amalia flores